¿Fuerza sobrehumana o poder sobrenatural?
En Baalbek, en una frondosa colina a 85 km de Beirut, Líbano, se yerguen las ruinas de varios templos romanos famosos por la belleza de su arquitectura.
Estos templos, que fueron construidos en el siglo I d. c. en un área elevada, dominan un magnifico paisaje que los circunda. Pero no solo es magnifica la vista: los templos están rodeados por una gran muralla piedra que aun en nuestros días asombra a los expertos.
En el extremo poniente hay tres de los bloques de piedra cortada más grandes del mundo. Transportarlos y colocarlos en su posición horizontal plantearía problemas incluso a los modernos ingenieros, que cuentan con la maquinaria mas avanzada de la tecnología actual. Y sin embargo, esas piedras han estado en esa posición durante casi 2000 años. No obstante la pericia técnica de los romanos, en ninguna otra parte de su antiguo Imperio existe un ejemplo similar de esa desconcertante habilidad. Las grandes piedras de Baalbek son únicas.
Las tres colosales piedras se conocen como el Trilito. Si se colocaran verticalmente, cada pieza seria tan alta como un edificio de 5 o 6 pisos. La mayor mide 19.5 x 4.2 x 3.6 m, mas o menos, y pesa unas 800 toneladas. De la cantera, a 1.6 km de distancia, cada bloque fue llevado hasta Baalbek y alzado unos 7.5 m hasta su posición final, sobre una plataforma de piedras más pequeñas.
Las piedras del diablo
Hoy día, son pocas las grúas que pueden realizar tal hazaña, y sin embargo, las tres piedras fueron colocadas de una forma tan precisa que es imposible insertar una hoja de un cuchillo entre las juntas.
No es de extrañar que en tiempos remotos la gente creyera que las piedras habían sido cortadas y colocadas en su lugar por el diablo. Incluso ahora, algunas personas piensan que este fenómeno tiene alguna explicación sobrenatural.
El misterio se agranda cuando nos enteramos de que en la cantera existe otro enorme bloque, mayor que las piedras que forman el Trilito y con un peso de unas 1000 toneladas. Nadie sabe por que este bloque no se uso jamás en la construcción de los templos, pero hasta la fecha no es satisfactoria la explicación de que era demasiado pesado para gente que ya había cortado, trasladado y colocado los bloques más grandes de la historia del mundo.