Algunas maneras insólitas de perder la vida

Golpe de caparazón. En el año 456 a.c., Esquilo, conocido como el padre de la tragedia griega, tenía 69 años de edad i vivía retirado en Gela, Sicilia. Un día, mientras daba un paseo por los alrededores, un águila revoloteaba sobre su cabeza en busca de una roca sobre la cual dejar caer y abrir la tortuga que llevaba en las garras. Se dice que el ave confundió la calva de Esquilo con una roca y dejó caer la tortuga, que mató instantáneamente al dramaturgo. Sus amigos recordaron que, años antes, un oráculo había profetizado a Esquilo que moriría por un golpe proveniente del cielo.