El jinete fantasma que aterrorizaba Texas
A mediados del siglo XIX, la región de los alrededores del rio Nueces, en el sudoeste de Texas, era muy conocida por sus caballos salvajes, llamados mustang. También era famosa por la espectral figura que vagaba por sus alrededores, un jinete en un garañón salvaje negro azabache.
El jinete vestía como vaquero mexicano: chaparreras de cuero, chaqueta de piel de venado y un sarape bastante deshilachado sobre los hombros. Pero arriba del cuello no tenía cabeza. Ésta, con todo y sombrero, estaba sujeta a la cabeza de la silla de montar, desde donde miraba con ojos vacuos las planicies. Esta horripilante aparición en su cabalgadura podía presentarse en cualquier momento del día, galopando a campo traviesa. El jinete siempre estaba solo, pues los demás caballos lo eludían.
No había duda alguna de su existencia: demasiadas personas lo habían visto y algunas incluso le habían disparado. Muchos colonizadores afirmaban que sus balas habían ido a parar directamente al caballo salvaje, que aparentemente era invulnerable a las balas. Que podía ser esa misteriosa aparición?

El demonio disfrazadoAlgunos dijeron que el jinete estaba vivo: quizá se trataba de algún forajido que pretendía, con su aspecto fantasmal, alejar a los curiosos. Otros afirmaban que se trataba del mismísimo demonio. Otros más insistían en que el vaquero era un fantasma que cuidaba la mina de oro perdida de la abandonada misión de la Candelaria, junto al Nueces. Una opinión más terrenal decía que se trataba simplemente de un espantapájaros que los cazadores de caballos habían amarrado a un garañón. Este, asustado, perseguía a las yeguas y la haría huir en estampida cuando viera al jinete. El pánico contagiaría a toda la manada y, una vez que los caballos hubieran corrido hasta agotarse, no podrían ofrecer mucha resistencia a sus perseguidores. Por fin algunos jinetes que recorrían la zona del Nueces decidieron poner fin al misterio y atrapar al jinete fantasma. Media docena de ellos se dirigieron a un aguaje de la localidad y lo esperaron.La verdad sele a floteCuando avisaron al caballo, los hombres abrieron fuego contra él, que se desplomó, muerto. Los jinetes se acercaron lentamente al animal caído: al fin se resolvería el misterio del jinete sin cabeza. En el lomo del caballo encontraron el cuerpo desecado de un mexicano acribillado a balazos. Debajo del sombrero hecho pedazos había un cráneo, apergaminado por el sol. El vaquero fantasma ya no era un fantasma, pero quién era? Se cuenta que se llamaba Vidal, y había sido un ladrón de caballos que robaba desde el Rio Bravo (Grande) hasta más allá de Louisiana. Un día en 1850 robo algunos caballos que pertenecían a Creed Taylor, rudo veterano de la guerra con México, quien persiguió a Vidal por medio territorio de Texas antes de emboscarlo cerca del rio Nueces. Uno de los hombres de Taylor, conocido como Bigfoot Wallace, sugirió que ataran el cadáver de Vidal a un garañón salvaje, y que para espantara a los demás cuatreros, lo dejaran vagar por el campo. Todo parece suponer que Taylor agregó u toque macabro al decapitar el cadáver, amarrarle el sobrero a la cabeza y fijar ésta a la silla. Entonces dejaron en libertad al caballo salvaje que se alejó encabritándose y corcoveando, con el cuerpo de Vidal a cuestas, rumbo a un largo viaje hacia la leyenda.