Este ser mitológico contemporáneo, según cuenta la leyenda, atacaba a animales de ganado y les extraía la sangre. Quienes aseguran haberlo visto, lo describen como una criatura pequeña de un metro de altura, piel verdusca y escamosa, ojos grandes y colmillos, con un filamento bucal por el que podía succionar sangre de sus victimas, pantorrillas alargadas, y una constitución corporal tipo humanoide. Algunos creen que tenía alas similares a las del murciélago que salían de su espalda.


Origen del mito:

A principios de los noventa se comenzaron a conocer informes en el poblado de Moca, Puerto Rico, sobre la presencia de una bestia desconocida que mataba al ganado. Los primeros diarios en difundir la noticia fueron El Vocero y El Nuevo Día, en cuyas noticias se hablaba de la matanza de diversos animales como pájaros, caballos y cabras. De inmediato se dijo que el responsable era un animal no clasificado por la ciencia, al que se le empezó a llamar “El vampiro de Moca”, pero de manera progresiva comenzaron a surgir relatos de otras matanzas alrededor de la isla, todas en granjas y siguiendo un mismo patrón: cada uno de los animales encontrados tenían uno a dos agujeros alrededor de sus cuellos. Tras darse a conocer la noticia, surgieron casos similares en Republica Dominicana, Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Colombia, Perú, Brasil, Estados Unidos y México, donde se le bautizo como “El Chupacabras”.


Probable teoría:

De acuerdo con J. Allen Hynek, investigador del Center for UFO Studies, de EUA, las muertes del ganado pudieron deberse a una especie de roedor denominada Oxymycterus akodontius.