Tag Archive: Bestias Mitológicas


Este mítico animal quizá sea la bestia marina mas grande imaginada por el hombre. Algunas historias la mencionan con casi 2.5 kilómetros de longitud, y sus tentáculos mucho más grandes que los mástiles de los barcos. En realidad se trata de una criatura proveniente de la mitología escandinava descrita como un tipo de pulpo o calamar gigante que emergía de las profundidades, atacaba a los barcos y devoraba a los marinos.
Origen del mito: Uno de los primeros relatos de su presencia se encuentra en la leyenda griega del Silla, en la que se refería a un descomunal monstruo con una enorme cabeza y docenas de tentáculos. En 1555 el historiador Olaus Magnus narra la presencia de una criatura del mar con agudos y largos cuernos redondos, cada uno como una raíz de árbol. Con el nombre de Kraken aparece por primera vez en el libro Sytema Naturae escrito por Carolas Linnaeus en 1735. Se trataba de una serie de cuentos que aluden a una criatura tan grande que el posarse en la superficie del mar parecía una isla pequeña en la que incluso es posible desembarcar.
Teoría probable: Los calamares gigantes que ocasionalmente suben a la superficie de los océanos.
Es una bestia marina descrita en el Antiguo Testamento. Para los marineros el Leviatán era una gigantesca ballena o una enorme serpiente marina que devoraba naves enteras luego de nadar alrededor de los cascos tan rápidamente creando un torbellino.
La palabra “Leviatán” aparece en los siguientes libros bíblicos:
Aquel día Yahweh castigará con su espada firme, grande y pesada a la serpiente Leviatán, que siempre sale huyendo, a Leviatán, que es una serpiente astuta, y matará al dragón del mar. Isa 27:1
Aplastaste las cabezas del Leviatán; y lo diste por comida a los habitantes del desierto. Salmo 74:14
Allí andan las naves; allí este Leviatán que hiciste para que jugase en él. Salmo 104:26
¿Sacarás tú al Leviatán con el anzuelo, o con cuerda que le eches en su lengua? Job 41:01
En el Talmud, el Leviatán es mencionado en Avoda Zara 3b: “Rav Yehuda dice, hay doce horas en un día. En las primeras tres horas Dios se sienta y aprende el Torá, las segundas tres horas él se sienta y juzga el mundo. Las terceras tres horas Dios alimenta al mundo entero… el cuarto periodo de tres horas Dios juega con el Leviatán.
También se menciona en Moed Katan 25b: “Rav Ashi le dijo a Bar Kipok: ¿qué será dicho en mi entierro? Él contestó: “¿si una llama puede derrumbar a un cedro, qué esperanza tiene un árbol pequeño? Si un Leviatán se puede enganchar y acarrear a la tierra, qué esperanza tiene un pescado en un charco?”
Según se relata que de su boca “salía fuego y su nariz humeaba. Sus ojos irradiaban luz brillante y vagaba a voluntad sobre la superficie del mar, dejando una estela resplandeciente a su paso…”
Algunas leyendas judías consideran al Leviatán como un dragón andrógino que en su forma masculina sedujo a Eva, y a Adán en su forma femenina.
Origen del mito: El criptozoólogo Kart Shuker considera al Leviatán como un mito inspirado, por lo menos en parte, en avistamientos de un hipotético monstruo marino tipo Mosasaurio. Bernard Heuvelmans, en su libro “Dans le sillage des monstres marins” consideraba que esta entidad era un tipo de “Ciempiés marino”.
Durante el siglo XVII se registraron la mayor parte de los avistamientos en la costa de Nueva Inglaterra, durante la reunión de la ‘Linnaean Society’ el 18 de agosto de 1817. Incluso se le dio el nombre científico a una serpiente terrestre como Scoliophis atlanticus.
Teoría probable: Debido a su naturaleza bíblica, los científicos creen que en realidad el Leviatán que ha sido ‘visto’ puede ser cualquier animal marino de grandes dimensiones.
Esta criatura es descrita por los nativos de África como una especie de dinosaurio de color gris pardusco, de unos 4 a 6 metros de alto y 5 a 10 de largo, con un cuello largo. Los testigos aseguran que vive en los ríos. Su dieta estaría compuesta de vegetales, aunque hay reportes de que caza humanos e hipopótamos cuando está muy hambrienta. Algunos rastreadores dicen haber seguido huellas de tres dedos similares a los del hipopótamo, aunque más grandes, del tamaño de una sartén, para poder verla a distancia.
Origen del mito Todo comenzó en 1913 cuando el oficial alemán Freiherr Ludwing Von Stein zu Lausnitz se puso al mando de una expedición al norte de la República Popular del Congo. En su bitácora el oficial recopiló testimonios de los nativos, quienes le contaron sobre la existencia de un extraño animal llamado mokele mbembe. “Se dice que es una bestia de color gris pardusco y de tamaño aproximadamente igual al de un elefante“, indica el relato. Para comprobarlo, el biólogo estadounidense Roy Mackal organizó dos expediciones al Congo, la primera en 1980 y la segunda en el año siguiente. En cada una recogió numerosas vivencias acerca de este animal mítico que aparecía en la región del rio Likuala, sin que tuviera la oportunidad de encontrarse con él. No muy lejos del Congo Alfred Aloysius Horn, destacado aventurero inglés del siglo XIX, menciona en sus memorias a una criatura similar denominada jago nini (‘zambullidor gigante’ en español). Uno de los relatos más recientes sobre la presencia de la bestia data de 1960; en él se narra cómo atravesó una barrera que los pigmeos del Lago Télé habían construido para mantener al mokele mbembe lejos de la población. La reacción de los pequeños habitantes fue tal, que el animal huyó despavorido.

Teoría probable Las expediciones de búsqueda de esa criatura nunca fueron exitosas, por lo que se cree que los pigmeos del Congo llamaban mokele mbembea un grupo de reptiles de la zona que efectivamente alcanzan un tamaño fuera de lo normal, como es el caso del dragón de Komodo, cuyas dimensiones oscilan entre los tres metros de largo y cuenta con un cuello alargado y poderosas garras.

Bestias Mitológicas: Yeti

No es más que una criatura mítica que forma parte del folclore de la Cordillera del Himalaya; sus avistamientos han sido relatados principalmente por los serpas o guías de Nepal. El mito ha sido investigado múltiples veces por los científicos, quienes a la fecha aseguran que las evidencias de la existencia de un hombre de las nieves son demasiado débiles para ser ciertas, y que por el contrario se trata de una broma de mal gusto.
Origen del mito:
Los primeros testimonios de la presencia del Yeti datan del siglo XII, cuando un aventurero italiano dejó en sus memorias, referentes a su travesía por Mongolia, la descripción de un enorme animal-humano de pelaje blanco. Posteriormente se suscitaron
Numerosos relatos de encuentros con esta criatura o la evidencia de su paso. Por ejemplo, Odette Tchernine escribe en su libro El Yeti que el abad del monasterio de Thianngboche refiere que estos seres “bajan en la noche en busca de alimentos”; asimismo, en 1921 el coronel inglés Charles Howard-Bury, de la Royal Geographical Society de Inglaterra, escribió en la bitácora de su expedición por el Himalaya, Everest Reconnaissance Expedition: “tropecé con una gigantesca huella de un pie desnudo impresa en la nieve a una altitud de unos 5000 metros. Correspondía al parecer a un hombre de grandes dimensiones, que sería imposible calzar”, lo bautizó como “el abominable hombre de las nieves”.
Teoría posible:
El antropólogo John Napier cree que el mito debió derivar del hallazgo de los restos fósiles de una especie de simio, el Gigantophitecus, que hace miles de años habitaba en la zona del Himalaya. Y los avistamientos pudieron ser resultado de la presencia del oso asiático, Urdus Thibetanus.
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